¿Cómo se puede evitar el efecto rebote al perder peso?

Por Sol Vilar García, responsable de mundonatural Valencia

A la hora de perder peso son muchas las personas que deciden realizar un plan dietético hipocalórico puntual o una rutina de ejercicios extremos con el que obtener unos resultados rápidos para luego volver a la misma rutina alimenticia. Esto es un grave error, ya que desestabiliza completamente nuestro metabolismo y, por tanto, aumentan las probabilidades de volver a recuperar el peso perdido, o incluso aumentar más de lo que antes pesábamos.

Para que esto no ocurra lo más recomendable es establecer una rutina dietética, unos pilares emocionales y un plan de ejercicio diario como forma de vida y darse plazos más prolongados para alcanzar nuestro índice corporal ideal a fin de disfrutar de un óptimo estado de salud tanto físico como mental.

Cuando hacemos excesos con el ejercicio y hacemos un gran gasto calórico rápido aumenta nuestro apetito y nos exponemos a posibles lesiones, así como a aumentar en exceso la alimentación, por lo que es importante mantener una rutina de deporte acorde a nuestro estilo de vida.

Es importante que las dietas estén individualizadas teniendo en cuenta el estado de salud, el peso que se desea conseguir, los hábitos alimentarios y el estilo de vida de la persona a la que van destinadas. Los objetivos tienen que ser reales y fáciles de alcanzar, en consonancia con las posibilidades de cada persona.

Una dieta hipocalórica mal programada conlleva riesgo para la salud. Es importante ser selectivo con las dietas de adelgazamiento que encontramos continuamente en los medios de comunicación, ya que suelen ser muy restrictivas y monótonas, nada equilibradas. Este tipo de dietas suelen provocar un estado físico y emocional negativo y, por tanto, pueden provocar que recuperemos el peso perdido.

El estado de ánimo influye a la hora de elegir nuestro menú diario y, al contrario, dejar de consumir ciertos alimentos o introducirlos puede mejorar o empeorar también este. Distintos estudios determinan que la tristeza, el aburrimiento o el estrés influyen en nuestra manera de comer.

Está completamente demostrada la relación primaria entre las emociones y la comida, cómo el estrés influye en las ganas de comer y que ciertos sabores que provocan más placer. La sensación placentera asociada al sabor dulce es innata, mientras que el amargo y el picante se rechazan de forma natural ya en bebés.

Las reacciones frente a un alimento están muy relacionadas con qué nos ha pasado las anteriores veces que lo hemos consumido, también con lo que nuestro cerebro espera recibir del consumo de estos o cómo afecta estos alimentos a otras personas. Si hemos enseñado a nuestro cuerpo a disminuir el estrés al ingerir alimentos calóricos, dulces o en gran cantidad, vamos a necesitar de constancia y reeducación alimentaria para corregir este comportamiento.

También podemos ayudar al control de nuestro peso con complementos naturales que mejoran nuestro metabolismo con resultados óptimos y sin riesgos para la salud. Simbioline quemagrass, de mundonatural, es un complemento a base de extractos de plantas, maíz morado, alga Kelp, biotina, aminoácidos, vitaminas y minerales. El cromo contribuye al metabolismo normal de los macronutrientes. El yodo contribuye a la producción normal de hormonas tiroideas y a la función tiroidea normal. El zinc contribuye al metabolismo normal de los hidratos de carbono.

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *